Llegada a El Calafate

9-Abril-2011  
Este es uno de esos viajes que siempre tienes en la lista pero que nunca se termina de realizar. Hasta ahora. Una de las razones por las que al final nos decidimos a emprenderlo fue la referencia de nuestro amigo Roberto, que vino el año pasado en esta época, y nos enseñó algunas de sus fantásticas fotografías. Además, nuestros amigos americanos Sara y John Stanford (los que nos slavaron la vida en el camping de Denali) vinieron un mes antes y nos dieron indicaciones muy valiosas. Con todas esas referencias y la imprescindible guía de Lonely Planet nos embarcamos rumbo a la Patagonia.
El viaje es largo pero no se hace muy pesado pues la mayor parte de las 12 horas de vuelo las pasamos durmiendo. En Buenos Aires tuvimos que cambiar de aeropuerto, pero el servicio de autobuses funcionó muy bien. Al llegar a El Calafate nos estaba esperando Andrés, de la agencia de alquiler de automóviles, que nos explicó con detalle el funcionamiento de la Renoult Kangoo, un vehículo amplio con gran capacidad de carga, muy indicado para cuatro personas con todo su equipaje.
La verdad es que el entorno del aeropuerto de El Calafate es un verdadero desierto, muy lejos de los bosques de ñires y lengas que esperamos encontrar en el viaje. Pero esta pequeña ciudad está ubicada a la orilla del Lago Argentino y le da un singular atractivo, especialmente si, como en este caso, nuestro alojamiento se encuentra a la orilla del lago.
Mañana tenemos un día especial, y todos deseamos que el tiempo sea benigno con nosotros.

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