El regreso

28-Agosto-2010
El desembarco se realizó con muy buen tiempo y fue como siempre: abrazos, besos, despedidas. Hemos conocido a gente extraordinaria y hemos sido protagonistas de un viaje único.
En seguida volamos hacia Dinamarca, disfrutando de unas vistas aéreas impresionantes de la costa Oeste de Groenlandia.

Al llegar a Copenhague nos alojamos en un hotel cercano al aeropuerto. Nuestro avión a Madrid salía el dia siguiente por la tarde así que teníamos toda una mañana para ver algo más del país. Elegimos Helsingor, para ver su impresionante castillo de Kronborg, patrimonio de la humanidad desde el 2000.

Como siempre lo que más me gustó fue el interior, esas grandes salas muy bien conservadas, con las mesas dispuestas para un gran banquete:

Fue un día tranquilo, soleado, que nos sirvió para volver poco a poco a la civilización. Después de tantos días en el Àrtico no podíamos volver directamente a Madrid, pues el choque podría ser mortal.

Durante el vuelo de regreso a nuestro hogar estuvimos pensando en el siguiente viaje, o más bien los siguientes, pues cada vez hay que planear con más anticipación los viajes. La pregunta que nos hacíamos  era : ¿iremos al hemisferio Sur o al Norte? Bueno, ¡pronto lo sabremos!

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