En febrero de 2024 realizamos una travesía invernal por Lemmenjoki, Finlandia, cuyas foto podéis ver en este enlace: https://morabal.es/viajes/travesia-por-lemmenjoki-finlandia.
Era un viaje que llevábamos muchos años queriendo hacer. Pero tenía un problema: durante los días de la travesía no tendríamos suministro eléctrico, lo que hacía imposible recargar las baterías de las cámaras. Además, dado que teníamos que cargar con todo el equipaje, arrastrando una pulga cada uno, teníamos que disminuir el peso al máximo. Y, como siempre, se planteaba la pregunta: ¿que equipo fotográfico llevamos?

Entonces se me ocurrió algo innovador: ¿y si llevo solo un móvil? Al fin y al cabo, no iba a necesitar un objetivo de gran longitud focal pues la fotografía de animales no era el objetivo, y con las lentes de un móvil podría tener suficiente para realizar las fotos documentales del viaje. El móvil es ligero, las cámaras tienen buena calidad, y es fiable. Así que decidí llevar solo mi iPhone 14 Pro. Este modelo tiene tres cámaras equivalentes a 14, 24 y 77mm, siendo la de 24mm de 48 Mpixs, puede grabar en RAW, proporciona varias opciones de fotografía computacional muy interesantes.
El único problema era la duración de la batería. Si bien es cierto que si lo usas en modo avión la batería dura bastante, no era suficiente para una semana, por lo que decidí llevar una batería externa o power bank, una INIU modelo BI-B64 de 27.000 mAh. Es cierto que es un poco pesada (700 gr) pero resultó ser todo un acierto pues pude recargar todos nuestros dispositivos y aún me quedó un 30% de carga al final del viaje (Nota: INUI tiene ahora una batería igual pero más pequeña, el modelo P64-E1, con una capacidad de 25.000 mAh).
La única limitación que le veía al móvil era la fotografía de auroras, pues todavía no he encontrado la forma de hacer esas fotos con buenos resultados. Decidimos que Yolanda llevaría una cámara Olympus con un objetivo todo terreno, el Zuiko 12-100mm F/4.0. Con este equipo y un trípode ligero podríamos hacer esas fotos de auroras (que aparecieron varias noches y nos dieron todo un espectáculo). Las baterías de la Olympus también las cargamos con el power bank, así como el móvil de Yolanda.
La decisión fue acertada y comprobé que para este tipo de expediciones un móvil con buena cámara era suficiente para realizar el reportaje fotográfico. Sin embargo, también tuve algún problema. Por ejemplo, para poder realizar las fotos hay que accionar la pantalla con los dedos, y a temperaturas muy bajas (como 16 bajo cero) eso no es muy agradable. Ya se que existen guantes que te permiten manejar la pantalla con ellos puestos, pero no son muy precisos y son demasiado finos para esas temperaturas.
Otro problema era cuando nevaba pues el móvil no tiene parasol y tenia que utilizar una mano para que la nieve no cayera sobre las lentes, haciendo un poco más incómodo el acto de fotografiar.
Como podéis ver en las fotos, el resultado ha sido muy satisfactorio. Si realizamos alguna otra expedición similar no dudaré en llevar solo el móvil (y alguna otra cámara adecuada por si hay auroras)